¿Qué mundo estamos creando?
Sigo estando impresionada por lo que he contemplado esta mañana.
Al lado de mi casa hay una plaza con una zona de juegos infantiles. He de decir que ninguno de los tres niños de los que voy a hablar tendría más de cinco años. Y es un dato a tener en cuenta para lo que voy a contar.
Allí estaban jugando tres niños entre ellos y uno se subió a uno de los columpio en el que, al parecer y en ese preciso instante, quería subir otro de los niños. El segundo niño le comenzó a gritar al primero que se bajara del columpio que quería subirse él, mientras el primero le contestaba que él había llegado primero.
El tercero de los niños miraba la escena sin decir nada. De repente el niño que no llegó a subir al columpió comenzó a gritar como un verdadero energúmeno frases como "hijo de puta", "tu madre está muerta", "no tienes madre porque era una puta y se murió" y así repetidamente pero cada vez com más rabia y más violencia.
El niño espectador seguía mirando la escena pero ya comenzó a desplazarse buscando la protección del grupo de personas mayores que seguían charlando placidamente sin prestar ninguna atención a lo que pasaba con los otros dos niños hasta que el enfurecidísimo niño que gritaba, al ver que el otro no le hacia ningún caso y continuaba columpiándose tranquilamente, arremetió contra él con tal saña, que tuvimos que intervenir de forma inmediata para que no linchara a la pobre criatura que lo único que había hecho era llegar primero y negarse a ceder a las pretensiones del gritón.
La rabia y la violencia del niño que gritaba, me impresionaron fuertemente, puesto que, ese niño será violento dentro de unos años.
Y lo será de forma verbal o de forma física, utilizando a las mujeres como elemento a destruir y para destruir a sus adversarios.
Quizás, y como consecuencia del impacto emocional de ver a un niño de unos cinco años gritando como un loco y después lanzándose a machacar al otro crio con una fuerza y una rabia poco comunes en niños de esas edades, me esté llevando a pensar en que esa criatura va a vivir una vida de infierno, puesto que lo que no consiga con normalidad lo tomará por la fuerza y con violencia.
¿Qué mundo estamos creando que ni los niños están libres de esa violencia que hoy he presenciado?, ¿Qué modelo social les estamos mostrando?, ¿Donde han quedado los valores de la igualdad, de la solidaridad, de la bondad o de la voluntariedad, por citar algunos?
De verdad que me quedé espantada. ¿Qué hubiese pasado si quien llegó antes al columpio hubiese sido una niña? No quiero ni pensarlo.
Y mientras el grupo de personas mayores que estaban por allí (entre los cuales se supone que estaban los padres y madres de los niños) seguían hablando tranquilamente y sólo cuando se abalanzó sobre el otro crio, reaccionaron. ¿Acaso la violencia verbal está ya tan interiorizada que ni la sienten?
Uf, de verdad que me ha parecido monstruosa toda la escena y lo que lleva implícita.
Esperemos que con los años y la tarea educativa de todos los agentes educadores este tipo de escenas sean menos frecuentes.
Ben cordialment.
Teresa

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