En defensa de la familia tradicional
Escuchaba hace un rato en el informativo de la Primera que más de dos mil autobuses han llegado desde todos los rincones del estado español para secundar la manifestación convocada por la iglesia católica española en favor de la familia tradicional.
Se defendían valores como la familia convencional con padre y madre.
De nuevo se niegan en público los derechos civiles de las personas homosexuales por parte a los responsables de esta iglesia. Pero no es la primera vez que niegan derechos civiles a los demás, ni mucho menos.
No deja de ser gracioso ver cómo toman las calles como lo han hecho hoy...
Otro ejemplo de la falta de respeto a los derechos de todas las personas es, por ejemplo, cuando algunas de nosotras y nosotros hemos intentado apostatar y no nos lo han permitido, vulnerando así nuestros derechos de no pertenecer a ninguna asociación, lista u organización a la que no deseemos pertenecer, según doctrina judicial y en aplicación de la Ley de protección de datos.
Pero además, y como no saben estar callados van y siguen opinando sobre lo que más deben callar.
Esta semana el obispo de Tenerife se despachó bien al comparar la homosexualidad con las agresiones sexuales a menores y, al mismo tiempo afirmar que algunos menores incitaban al abuso sexual. Y se debió quedar tan ancho después de soltar esas perlas...
Y es que, al parecer, los derechos que ellos no quieren que los demás disfrutemos, no existen.
Y yo me pregunto ¿quienes son para dictarnos cómo hemos de vivir, incluso los que no queremos creer en lo que ellos predican?, ¿quienes son para imponernos sus dogmas a quienes creemos que las libertades individuales están por encima de credos o doctrinas vengan de donde vengan?
Y es que ya nos impusieron el tipo de familia hace muchos años y se niegan a cambiar nada. Ellos siguen a lo suyo, predicando algo que no cumplen. O ¿preguntamos a las familias de las criatura a las que ellos violentaron en el seno de comunidades católicas y bienpensantes?, o ¿lo hacemos a las monjas que algunos de ellos violan en las misiones, sobre todo de África, sin que la curia de Roma diga nada?
Pero ellos siguen intentando imponer lo suyo: el modelo de familia tradicional.
Ese modelo según el cual las mujeres han de tener un papel sumiso a los hombres, en donde se ha de tener paciencia con los malos tratos, en donde se han de acoger los "hijos que dios nos envíe" y por tanto dejar que nuestro cuerpo sea utilizado por nuestro marido para su goce pero sin poder poner ningún medio anticonceptivo para prevenir, incluso enfermedades de transmisión sexual o el SIDA ni, por supuesto ningún derecho al placer sexual.
Pero para ello no debe de tener demasiada importancia nada que no sean sus propios dogmas. Las vidas libres de las personas no les interesan. Sólo lo que ellos dictan es válido, pero afortunadamente, cada día somos más quienes no creemos ni seguimos sus doctrinas castradoras, insolidarias y sexistas.
El tiempo y los esfuerzos de quienes no compartimos sus modelos darán sus frutos.
Al menos eso esperamos cada día muchas personas que creemos en las libertades personales y en la necesidad de igualar los derechos civiles de todas las personas, más allá de los tipos de familia.
Ese es nuestro deseo y por eso vamos a seguir luchando.
Ben cordialment.
Teresa

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