Un año más nos toca conmemorar el 25 de noviembre
Pues sí.Aqui estamos de nuevo, un año más conmemorando el 25 de noviembre el DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GENERO, aunque yo lo llamaría mejor TERRORISMO MACHISTA.
Como cada año, a lo largo de esta semana están previstos cientos de actos, manifestaciones, charlas y demás actividades para continuar condenando este tipo de terrorismo que se ejerce sobre las mujeres por el simple hecho de serlo.
También como cada año hemos de lamentar la ausencia de más de sesenta mujeres que han perdido la vida a manos de los asesinos que decían amarlas y que al final les han robado el mayor bien que tiene es ser humano: la vida.
Nadie puede convencerme de que cuando se comenten este tipo de asesinatos, el agresor no sabe lo que hace, tiene problemas con el alcohol, o tiene perturbadas sus facultades mentales. No, no pueden convencerme puesto que cuando se llega al asessinato se han pasado por muchas fases anteriores en las que el agresor ha humillado, insultado, abusado e incluso agredido a la víctima a sabiendas que mientras ella no le denunciara , él seguiría estando a salvo.
Y según estudios recientes las mujeres españolas tardamos una media de ocho años en denunciar a nuestro agresor. Ocho años en los que el agresor consigue inmunidad ante la pasividad de la víctia a quien ha conseguido anular la voluntad, minar la autoestima hasta puntos inimaginables y hacerla dependiente a todos los niveles mientras él continua siendo considerado públicamente como un hombre normal y mientras ella se va deshaciendo lentamente a medida que las agresiones van aumentando.
Es absolutamente injusto que en la sociedad teóricamente avanzada en la que vivimos sigamos teniendo este tipo de terrorismo a las puertas de nuestras casas.
Y no podemos confiarnos pensando que nosotras estamos a salvo y que este problema no va con nosotras, puesto que todas somos potenciales víctimas y al tiempo somos potenciales elementos para desenmascarar este tipo de terrorismo, puesto que en nuestras manos está ayudar a las víctimas de nuestro entorno que pueden ser nuestras madres, hermanas, amigas, vecinas o compañeras de trabajo.
En nuestras manos está informarlas, apoyarlas, ayudarlas a dar el paso a su libertad que, en este momento, pasa necesariamente por la denuncia de la situación para que se pongan en marcha los dispositivos que la lesgislación contempla en esta materia.
También está en nuestras manos, las de todas las personas que rechazan este tipo de terrorismo, el hecho de acudir a cuantas manifestaciones, charlas o concentraciones se realicen en estos dias para dar testimonio de nuestro más rotundo rechazo a este tipo de agresiones de todo tipo.
También está en nuestras manos la posibilidad de re-educar a quienes tenemos más cerca en este tipo de sensibilidad a la hora del rechazo social y personal de este terrorismo que mata más que el de ETA.
Esa, al menos es mi contundente postura ante este tipo de terrorismo y no voy a dejar de denunciarlo allá en donde pueda.
Ben cordialmente.
Teresa

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